Alan Brignone

Nota Diario El Litoral por Coco Sahda

Escenarios & Sociedad / Alan Brignone y su “Libertad y azar”

EXPOSICIÓN EN EL CENTRO EXPERIMENTAL DEL COLOR

Alan Brignone y su “Libertad y azar”
El joven artista sostiene que trabaja con lo espontáneo, con lo azaroso y con los movimientos gestuales del cuerpo.

4.jpg
2.jpg

Alan Brignone en plena tarea de realización de sus obras. Fotos: Gentileza producción

Domingo Sahda

Alan Brignone realizó, recientemente, en el Centro Experimental del Color de la Estación Belgrano su primera exposición pública de obras, titulada “Libertad y azar”.

—¿Cómo sabés cuándo eso que vale termina siendo puro juego? ¿Cómo lo determinás?

—¿Cómo determino si es algo bueno o algo que no puede llegar a funcionar?

—Sí, si tiene que ver con lo que vos estás queriendo decir o es una cosa pasatista, ¿cómo te das cuenta?

—Es medio difícil poder responder eso, porque justamente por cómo yo lo trabajo siempre está el riesgo de saber si va a ser aceptado, si va a gustar o no.

—¿Pero vos condicionás tu obra a lo que va a gustar o a lo que vos querés hacer?

—Obviamente que lo condiciono o adapto a lo que yo quiero hacer.

—¿Y qué querés hacer?

—Yo quiero jugar con la imagen, porque me parece la forma más libre y dinámica de poder crear una imagen.

—Para vos acá no hay compromiso alguno sin puro juego.

—El compromiso está; uno se propone a dónde quiere llegar. Pero nunca está de más, aparte de ese compromiso, que uno disfrute lo que está haciendo. Al disfrutarlo, me parece que uno se permite jugar un poquito con la imagen. Probemos, experimentemos… Me gusta mucho también experimentar.

6.jpg

La imagen

—Se entiende, convencionalmente, que juego es diversión. No es compromiso, ni es interpretación conflictiva, ni es riesgo, ni es agresión. Entonces lo tuyo es una cuestión de juego más o menos gracioso, más o menos entretenido, dispuesto a ornamentar. ¿O pretendés cuestionar algo?

—La imagen se define por lo que uno es.

—¿Qué es la imagen de uno? ¿Qué me querés decir con eso?

—Que uno representa, exterioriza, expresa, lo que uno lleva adentro. Uno lleva adentro cargos de distintos tipo, y yo los manifiesto de esta forma. Yo me libero de esta forma.

—Entonces tendríamos que entender, en todo caso, lo que tenemos adelante, a la vista, como una suerte de juego que tiene la cuestión de descarga emocional.

7.jpg

—También, sí.

—Si los demás no lo entienden como juego y descarga emocional, ¿qué pasa con vos y tu obra?

—Es que está en la libre interpretación del auto, me gusta jugar con eso. Vos te centrás en una imagen mía y decís: “Mirá esas líneas, esos colores, esas palabras. ¿Qué quiso decir, a qué quiere llegar?”. Para mí es un juego donde cada uno, a partir de sus saberes y sus conocimientos previos, puede interpretar que quiso decir tal o cual cosa, o preguntarse: “¿Qué quiso decir con esa palabra? ¿Qué quiso decir con aquel número?”. Yo quiero que el espectador entre en el juego que yo propongo, que se genere el vínculo entre artista, obra y espectador.

—De alguna manera es un juego desasido de lo cotidiano, alienado.

—Es una especie de fantasía, me gusta irme a eso.

—Acá estamos hablando de una ausencia de compromiso con lo cotidiano, es una suerte de válvula de escape.

—Claro.

Alan Brignone y su “Libertad y azar”

—Antes que cuestionar el mundo o lo que te rodea, preferís el juego inteligente, pero que se evada de lo cotidiano para meterse en un mundo lírico, ideal, de sueño, como si fuera un juego infantil. Cualquiera de estos trabajos o pinturas podrían aparecer en una remera, pero no podrían aparecer en un estandarte de lucha de clases. Tampoco podría aparecer en una página que advierte a la sociedad de ciertas cuestiones peligrosas.

—Claro. En este momento mi imagen no es una crítica a la sociedad, a la realidad.

—¿Es un juego inocente?

—Por el momento sí, porque es como que quiero mostrarles a los demás que cada uno puede expresarse de muchas formas. Siendo yo, me gusta expresar o manifestar esas formas de la mejor manera posible.

—Acá estamos hablando de un código personal y no universal.

—Sí.

—Ese código puede también no ser entendido, no aprehendido, no interpretado.

—Sí, por el espectador.

—Sí, por la gente que mira. Si el lenguaje de la imagen se formula como lenguaje es porque hay alguien que hace algo para que un tercero se vincule. ¿Creés que la gente se vincula a lo tuyo de acuerdo a lo que vos esperás? ¿Cómo imaginás que la gente ve lo tuyo?

3.jpg

—Es como que volvemos a la reiteración de lo mismo: cada uno sabe, mediante saberes y conocimientos previos, que al ver una muestra de este estilo, con este tipo de imágenes, con el título “Libertad y azar” que te da una anticipación de lo que se va a tratar y hasta dónde va a llegar en el espectador, cada uno al mirar tiene la libertad de generar una interpretación.

La primera

—¿Dónde te formaste?

—En la Escuela Provincial de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani. Esta es mi primera muestra y estoy contentísimo con ella.

—¿Por qué, por la respuesta de la gente de tu edad o por la calidad de lo que está expuesto?

—Cuando me recibí el año pasado, mi profesor Abel Monasterolo me dijo: “Me gustaría que esto el año que viene se muestre, porque más allá de tus trabajos que son muy buenos, quiero que vos lleves esto a una muestra en donde tu imagen se pueda ver tanto con la luz del día como en la oscuridad”.

La imagen mía nunca se va a ver y es a lo que yo también quiero llegar. Es como que a mi imagen siempre la vas a ver, lo visible se va a hacer no visible y lo no visible se va a hacer visible.

—No entiendo lo que me querés decir.

—Lo visible de cada una de las obras en particular, a la hora de apagar la luz.

8.jpg

—Pero eso es un juego escénico porque esto está dispuesto en un lugar cerrado. A esto no lo podés exponer y jugar con la oscuridad y la luminosidad del día al aire libre. Entonces, hay una puesta en escena.

—Sí, pero a lo que voy yo es que en el momento de apagar las luces la sorpresa es que la imagen siempre va a ser visible, va a cambiar. De ser algo que tenga una estructura sólida que se va a definir por su contorno, su volumen y su textura manteniendo siempre el mismo estilo, va a pasar a ser una imagen efímera, se va a encontrar suspendida en el aire.

—Hay un código que define lo que es la imagen sin la luz artificial o real y no puede ser tenida en cuenta porque no se ve. La imagen juega con el ojo y el tacto, hay limitaciones. Esas limitaciones que tiene la imagen ¿son frenos o exigencias que pueden hacer desarrollar con mayor fuerza aquello que querés hacer?

—Cuando tomo la figura del maniquí digo que me gustaría salir un poquito más de lo mío, y a partir de lo que uno tiene adentro, las cosas emocionales, exteriorizarlo, pero mucho más profundo todavía. Quise demostrar muchas veces los problemas que uno tiene.

—Entonces en esa pieza se proyectan más tus inquietudes emocionales, en tanto que en las otras las inquietudes son esencialmente visuales y más inocentes.

—Sí.

Inquietud

—¿Tenés algún propósito a continuar, o esto ha sido una experiencia que ha abierto a cualquier otra acción?

—Tengo la inquietud de seguir experimentando cosas, de ir puliendo mejor la imagen. Lo bueno de esto es que el estilo de la imagen se puede representar o llevar a cabo sobre cualquier superficie y soporte. Es decir, podemos empezar por un papel y seguir por el cartón, un vidrio, hasta terminar en objetos que tengan justamente volumen, texturas, intervenciones. Esto tiene una continuación, un proyecto, un camino a seguir, por supuesto que lo tiene. Quiero seguir buscando…

—Que es lo que pasa en el mundo de la imagen y la gente.

—Claro, sí.

—¿Lo tuyo es un camino iniciado por vocación o por imposición social?

—Es netamente vocacional.

5.jpg

—Es decir que acá no podés equivocarte, porque si te equivocás es como saltar al vacío.

—Y sí. Por eso también digo que siempre está el riesgo, el límite para ver si uno está dispuesto a ese riesgo.

—Es decir que estás dispuesto al aplauso y al rechazo.

—Totalmente. Siempre tuve mis caídas, mis tropezones y me levanté, nunca me quedé. Por más que me haya ido mal en algunas cosas, sé que lo puedo intentar y sé que con fuerza, con voluntad voy a llegar hasta donde yo me lo proponga, cueste lo que cueste. Siempre con el sacrificio de que uno pueda superarse tanto personalmente como profesionalmente.

“Después de la búsqueda intensiva de una imagen, uno se encuentra con su imagen personal, y ahí es donde uno más se siente cómodo”